Manejo de la resistencia al cambio

vencer la resistencia al cambioLa única constante en la vida es el cambio, tanto como personas o como empresa es necesario cambiar para hacerle frente a las nuevas realidades.

Aspectos psicológicos.

Por supuesto una vez algo a funcionado nos mantenemos ahí, ya que es algo que dominamos, algo que logramos incluso sin mucho esfuerzo; sin embargo, las exigencias del ambiente cambian y ahí entra el conflicto.

Nuestro orgullo, efectividad, comodidad está en riesgo cuando tenemos que asumir cambios, por lo tanto hay que tomar en cuenta estos aspectos psicológicos.

Encontramos 3 principales motivos por los cuales tenemos miedo o no deseamos adoptar una nueva exigencia o propuesta:

– No sabemos cómo hacerle frente a ese cambio.
– No podemos hacerle frente a ese cambio.
– No queremos hacer el cambio.

Por lo tanto el primer motivo es de información, el segundo de capacitad y el tercero de motivación.

Si identificas la causa real es más fácil brindar el antídoto correcto, de lo contrario podrías desgastarte sin ver resultados auténticos tanto en tu vida o en la de los demás.

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Estrategias.

Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio. (Charles Darwin).

No saber.

Cuando “no sabemos” cómo realizar un cambio es porque no visualizamos las formas en cómo lograrlo. Esto quiere decir que si nuestra organización está con un nuevo plan estratégico que afectará mis funciones pero poco sé de cómo se hará, cuáles son los caminos que debo tomar, cómo se me calificará, en qué terminaré, etc. es más probable que mejor nos aferremos a apoyar todo lo que nos mantenga en lo que ya es conocido en nosotros porque ya sabemos cómo desempeñarse adecuadamente.

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Antídoto: La información clara, honesta, empática, de tal manera que las personas puedan visualizar la parte positiva sobre la negativa del cambio.

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No poder.

Cuando “no podemos” realizar un cambio es porque hacemos un cálculo automático entre mis habilidades y el desafío que significa, cuando esta operación es negativa mejor decidimos “mantener la cabeza escondida”, no opinar ni apoyar el cambio, ser esa persona indiferente.

Antídoto: Tener claro la forma en cómo aprenderemos las habilidades y todo el apoyo serio que tendremos, es decir la capacitación, los días, los temas, los instructores, etc de un ojalá programa de formación; es decir, tener la certeza de que nos darán las herramientas para hacer el trabajo. Un sólo “tendrán la capacitación adecuada” no es suficiente para creer, entre más estructurado este el apoyo más convincente será.

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No querer.

Cuando “no queremos” hacer el cambio generalmente está más relacionado con el interés, que es lo que generalmente se trabaja y que resulta efectivo solo cuando este es el motivo. Por supuesto que este motivo está generalmente mezclado con los demás, porque cuando no visualizamos el cómo o creemos no poder, el interés lo perdemos. Sin embargo en algunas ocasiones “podemos” realizar el cambio, incluso saber cómo se logra pero aún así carecer de interés.

Por ejemplo muchos saben cómo bajar de peso (han visto programas, leído sobre salud y nutrición), incluso poder salir caminar los 30 minutos 3 veces a la semana, pero no hacerlo.

Antídoto: La motivación. Pero no se refiere a ser un porrista, sino a apoyarse en la ciencia. Aquí hay un video entrenamiento que le enseñará más extensamente sobre la motivación en el ser humano y cómo lograrla sin desgastarse en incentivos económicos que tampoco generan resultados a largo plazo.

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Generalmente uno de los mayores motivadores es la necesidad.

Apreciamos la respiración si nos tapan la nariz y la boca, nos interesamos en el orden financiero cuando estamos al límite de la quiebra, consideramos las terapias cuando ya estamos con un problema (físico o psicológico por ejemplo), nos motivamos a retomar el romanticismo cuando vamos a perder a nuestra pareja, realizamos un cambio sólo cuando el sufrimiento del cambio supera nuestra zona de confort.

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Cuando se trata de motivación.

Entonces crear la necesidad es funcional, pero hacerlo con ética.

Cuando muestras a las personas dónde se quedan, cómo podría afectarles no solamente a ellos sino también a sus familias, lo que pueden perder todos a largo plazo incluso facilitar que experimenten esa ausencia, les puede crear esa necesidad.

Por ejemplo cambiar a las personas de ambientes, llevarlos con personas que ya sufren las consecuencias e incluso facilitar que experimenten los beneficios del cambio es crear la necesidad de obtenerlo.

Cuando no tenemos algo y lo necesitamos es el mayor motivador. Hacer ver o experimentar esa necesidad es un impulsador del interés.

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